Las madreñas  
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Las madreñas
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Madreñas en el Rincón Cunqueiru.

 

Asturias es tierra de madreñas, en cualquiera de sus concejos existieron madreñeros que dedicaron su vida laboral a confeccionar este calzado que fue durante tantos siglos el medio más adecuado para transitar por los caminos y las caleyas de los pueblos. En esta tierra norteña donde la lluvia es habitual, las madreñas supusieron una adaptación perfecta al medio.

Madreñeros de Trabau.  Fritz Krüger, Fotografías de un trabajo de campo en Asturias. Museu del Pueblu de Asturies de Xixón.

Tablao fue un pueblo de madreñeros, como venimos comentando sus vecinos se dedicaron al trabajo de la madera, dentro de ello se especializaron en confeccionar madreñas. El diseño de este calzado varia de unas zonas a otras de Asturias, igualmente varia la decoración que puede ser tallada o pintada. En nuestra zona, y en un gran área del suroccidente asturiano se distinguen las madreñas de hombres y mujeres. La madreña del hombre acaba en un saliente horizontal truncado mientras que la de la mujer acaba en pico con curvatura vertical.

Madreñas de mujer con escarpinos (especie de zapatilla toda ella hecha tejiendo).

Madreñas de hombre usadas con zapatillas

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FABRICACIÓN

La primera labor del madreñero es procurarse la madera, normalmente cerca de cada pueblo hay bosques para ello pero en no pocos casos, sobre todo debido a una sobreexplotación de la zona por dedicarse bastantes vecinos a la fabricación de madreñas, los madreñeros se desplazaban a concejos vecinos a comprar madera. Después de talar los árboles, en el mismo bosque, se troceaba la madera e incluso se la desbastaba. Con ello rebajaban el peso y podian acarrear mayor cantidad de madera a lomos de sus caballos. Las maderas que más utilizaron los madreñeros son: abedul, haya, aliso, nogal y castaño.

Una vez en casa el madreñero abre los troncos en tayos del grosor adecuado para la fabricación, dependiendo del grosor del tronco la madreña podía ser de cuarto o mitad, incluso de tratarse de un tronco de gran grosor este era fendido en ocho partes. Tambien se aprovechan troncos con el grosor justo para una sola hilada de madreñas, se denominan madreñes de cañón, en este caso la calidad es inferior por contener el producto el corazón del árbol, tendiendo a rajar con mayor facilidad. De esta manera son más apreciadas las madreñas de cuarto que de mitad.

Madreña separada ya del tayu.

Usando el taladru.

Mediante el hacha se labra el tayo con todas las piezas a las que va a dar lugar juntas, en hilera, orientadas todas en la misma dirección. Acabado el esbozo de las futuras madreñas se cortan quedando ya individualizadas. Con la azuela se da la forma definitiva, se perfilan los tacones que pueden ser dos, tres o cuatro y se comienza el vaciado de la boca. Mediante los taladros manuales se realizan unos cuantos orificios en el empeine, con las degras de madreñero se ahueca la madera previamente taladrada. Posteriormente la pieza es rematada en su exterior utilizando el rasero. La mayor parte de las madreñas fabricadas en Asturias son decoradas con pintura, "xilografiadas" mediante un hierro al rojo, tallas decorativas o mezcla de ellas. Finalmente pueden estar ferradas con clavos de espiga o más modernamente llevar unas gomas clavadas en los tacones.

Madreñas ferradas con trachuelas.

Madreñas d'home fabricadas por un madreñero de Vitsare, Somiedo.