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¿TIXILEIROS O CUNQUEIRUS?

Antiguamente los naturales de estos pueblos se llamaban a si mismos tixileiros. Por dedicarse a hacer concas, les llamaron cunqueirus. Hoy ambos términos son utilizados indistintamente para denominarnos.

Conca o iscudieda.

TIERRA TIXILEIRA

Cuatro son los pueblos conocidos como tierra cunqueira o tixileira, Trabau (Tablado) y El Corralín en Degaña, Astierna (Sisterna) e Il Bau (El Bao) en Ibias.

Joseph Fernández en su libro "El habla de Sisterna" recoge datos de 1920 del Nomenclátor sobre el número de casas y habitantes. Trabau 71 casas y 319 habitantes, Corralín 10 y 96, Astierna 47 y 245 y El Bao 41 y 199. En el año 1952, año que estuvo en la zona viviendo varios meses para desarrollar su tesis doctoral, estimó que la población rondaría los seiscientos habitantes entre los cuatro pueblos.

"La gran enciclopedia asturiana" reseña los datos de la población hacia el año setenta. Trabau 127 habitantes, Corralín deshabitado, Astierna 116 habitantes y Il Bau 64. Hoy en día la población es mucho menor a pesar de ser zona minera, Trabau tiene 52 casas, 10 de ellas habitadas; Corralín de Abajo 7 casas y Corralín de Arriba 5, todas ellas derruidas y cubiertas por la vegetación. El Bao con unas 40 casas tiene actualmente seis habitantes; Astierna mantiene otras cuarenta casas. Siendo el futuro de la minería incierto, es seguro que continuará bajando la población, concentrándose en núcleos de mayor tamaño y dejando los pueblos para residencia de verano de los naturales, sino completamente abandonados. Al final la carretera más que para comunicarnos con el resto de las poblaciones sirvió para favorecer nuestra marcha.

A la izquierda de El Bao se encuentra el Corralín.

 

LAS CUADRILLAS

No todo era tornería en estos cuatro pueblos, la agricultura y ganadería les ocupaba gran parte de los meses que pasaban en casa, pero en una zona encajonada en un valle sin grandes pastizales y vegas no podía ser bastante para su subsistencia. J. M. Feito recoge en la "Enciclopedia de la Asturias popular", una copla de los habitantes de Astierna, en claro pique con los de El Bao, que hace alusión a la dedicación de estos a la tornería por falta de recursos agrícolas:

Lugarín de Sisterna
prados y huertas,
Lugarinos de Bao,
potes y vueltas ...

Otros muchos oficios desarrollaron con maestría relacionados con la madera o no. Una de las coplas más conocidas de la zona reflejan la especialización en los oficios que tuvieron tres de los cuatro pueblos tixileiros y el cercano pueblo macuneiro del Rebollar.

Cesteiros nel Rebollar,
madreñeiros en Trabao,
zapateiros en Astierna
y para sastres El Bao

El trabajo de la tornería se realizaba en los cuatro pueblos, con las piezas acabadas acudían a los mercados y fiestas del occidente asturiano a comercializarlas, en estos viajes además de cargar con la tixela era frecuente llevar el torno y herramienta a lomos de las mulas y a la vuelta realizar nuevos trabajos si eran requeridos en los diferentes pueblos por donde pasaban. Las comunicaciones hacia el norte no eran precisamente las mejores, estrechos senderos los llevaban hacia el Pueblo de Rengos y de allí por Cangas a el resto de concejos de la zona. La mejor comunicación la tuvieron a través del puerto de Cerredo con Villablino y el resto de Laciana y nuevamente por estrechos senderos hacia el sur se desplazaban al Bierzo comerciando en sus mercados. No existieron en la zona carreteras hasta mediados del siglo veinte, la carretera de Villablino a Degaña se interrumpía en el puerto de Cerredo hasta avanzado el siglo y la que atraviesa el puerto de Rañadoiro es de la segunda mitad de siglo.

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El etnógrafo alemán Fritz Krüger, en su estancia en el occidente asturiano en el verano del año 1927, retrato un tixileiro de Astierna, concejo de Ibias, trabajando en su torno; era de casa Farol. Este es el testimonio gráfico más antiguo del que tengamos constancia sobre este tipo de torno, hoy estas fotos estan en deposito en el Museu del Pueblu de Asturies de Xixón y publicadas entre otros en el libro Fotografías de un trabajo de campo en Asturias.

Tazando un tronco.

 

Torneando el interior del recipiente.

 

Torneando el exterior.

 

Posando con su herramienta y recipientes.

 

Otros muchos torneros existieron en toda Asturias y en especial en el occidente de la región, realizaron todo tipo de utensilios para la cocina, la matanza, carretería, fusos, ruecas, etc. La razón por la que los tixileiros pasaron a la historia etnográfica y a la leyenda, a pesar del repertorio no muy extenso de lo torneado, es por la concentración en los cuatro pueblos, el número de torneros, la cantidad de piezas que hoy en día se conservan, lo definición de su técnica y, sobre todo, por el hecho de desplazarse por media península realizando el trabajo en los mismos sitios que lo comercializaban. No es extraño encontrar piezas confeccionadas por ellos en diferentes anticuarios del centro y sur de la península.

San Bartolo ya pasou,
San Francisco vai vinindu,
vamonus indu cunqueirus
cunqueirus vamonus indu.

San Bartolo es la fiesta de Astierna, se celebra el 24 de Agosto, allí hablaban entre ellos y se formaban las cuadrillas no siendo necesariamente sus integrantes del mismo pueblo. El 4 de Octubre es san Francisco, era la fecha propicia para la partida de las cuadrillas, estas las formaban de tres a siete personas, cargaban las piezas imprescindibles del torno y las herramientas en las caballerías y partían hacia el sur. Las piezas pesadas del torno que no tienen una dificultad especial las hacían en los pueblos donde pasaban el invierno, esto les permitía viajar ligeros de equipaje. Aprovechaban para ir comprando, transportando y vendiendo diversos útiles y alimentos de una parte a otra; en el camino hacían de arrieros y como siempre ejercían de comerciantes. De la pena que sentían ellos al partir y sus mujeres al quedar solas, queda memoria en varios versos.

Adiós pueblo de Tablado,
¿cuándo te volveré a ver?
Cuando las hierbas del campo
vuelvan a reverdecer.
 
Adiós pueblo de Tablado,
de espaldas te voy mirando;
la salida será pronto,
la vuelta sabe Dios cuándo.
 
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Los cunqueiros vanse, vanse;
las cunqueiras choran, choran,
¡ay de mi triste aburrida!
¿con quien voy dormir agora?.

En los nueve meses que duraba la ausencia de los torneros, en los pueblos quedaban los niños, viejos y mujeres, sobre estas recaía el peso de las labores agrícolas, la casa, familia, etc., se organizaban matriarcal y socialmente llegando incluso a nombrar alcaldesa.

Al llegar a un pueblo del centro o sur de la península, la cuadrilla de tixileiros compraba  un determinado número de árboles. En una cuadrilla amplia de siete personas, el trabajo se dividía dependiendo de la maestría de cada uno, dos se dedicaban a talar los árboles, otros dos a ir tazandolos, es decir troceándolos en las dimensiones justas para las piezas que se iban a tornear, y a escurnar (quitar los cuernos), dos a arredondar o maltear (dar la forma) sobre el cepo de madera y a cavar (primer vaciado) mediante el machau en la cavadeira (tronco de madera con varios ahuecamientos de diferente tamaño para encajar las formas ya arredondadas). Por ultimo las piezas con su forma predefinida pasaban al maestro tornero que les daba la forma definitiva en el torno utilizando un número mínimo de legras.

Esta forma de trabajo desapareció en los años sesenta. Después de la guerra civil aún continuaron desplazándose, principalmente a Extremadura, en torno a cuatro cuadrillas anuales.

 

EL TIXILEIRO

En esta zona se habló de siempre el asturiano occidental, se diferencia poco del habla de los habitantes de los pueblos vecinos de los concejos de Ibias y Degaña. Un buen ejemplo se puede encontrar en los dos primeros cuentos grabados en el "Atlas Sonoru de la l.lingua asturiana", en él se recoge el cuento "A tía Capicheira" relatado en 1992 por Basilisa González Menéndez, vecina de Astierna, a los 90 años y "Us dous hermanos" narrado por María González González de Trabau.

Portada del CD

 

Basilisa en la cocina dariega. (Foto cortesía de Maribel).

 

María González González

Sin embargo crearon una jerga, el Tixileiro, para poder comunicarse entre ellos en las diferentes partes de la península a las que se desplazaban y en los mercados cercanos donde acudían. De esta forma se entendían entre ellos mientras el resto no podía entender nada. Estas formas jergales fueron muy comunes antiguamente en los diferentes oficios, tal es el caso del  bron (jerga de los caldereros de cobre de Miranda en Aviles), del macuneiro de los cesteiros del Rebollar, la mansolea de los zapateros de Pimiango, la xiriga de los tamargos (tejeros de Llanes), etc. Gonzalo de casa Amande del Rebollar nos comenta que el tixileiro es muy similar al macuneiro que ellos empleaban con los mismos objetivos. Rebollar es un pueblo de Degaña vecino a los cuatro de los que hablamos, sus habitantes se especializaron en la fabricación de cestería y acudían a los mismos mercados que los cunqueiros para venderla, entre cesteiros y tixileiros podian comunicase sin ser entendidos.

Cestos hechos por Gonzalo González Menéndez del Rebollar.

Sería extraño que alguien se diera por aludido si era referido por faraguchu (alcalde), guizo (mozo), gaviera (criada), canalecho (guardia civil), etc. Esta jerga fue recogida y editada en un libro en el año 1960. Corresponde a la tesis doctoral de Joseph Fernández presentada en la Facultad de Filología Románica de la Universidad de Madrid.

JOSEPH A. FERNÁNDEZ

(1960)

El habla de Sisterna.

Madrid.

Consejo superior de investigaciones científicas. Revista de filología española.

 

El trabajo de Joseph es extremadamente técnico pero, además de aportar un autentico diccionario del habla de la zona y del tixileiro, incluye numerosos datos de un gran valor. Tal es así que junto con el trabajo de Fritz Krüger es libro de obligada reseña al hablar de esta zona. Entre otras fotografías de interés incluye una de "el último torno que queda en Sisterna,..." que reproducimos a continuación por ser uno de los pocos testimonios gráficos que se conservan.

Domingo "el manquin".

 

LOS ÚLTIMOS TIXILEIROS

Además del tixileiro de casa Farol retratado por Fritz Krüger, se conocen los nombres de algunos de los últimos tixileiros. Manuel Rodríguez "Boni", Tío Venancio, Tío Donís del Corralín, Domingo "el manquin" que fue el último tixileiro de Astierna aunque natural de Trabau, muerto en 1983.

Domingo Rodríguez Menéndez "el manquin", último cunqueiru de Astierna. Al lado su hijo José Rodríguez Rodríguez, al cual le agradecemos nos enviara esta fotografía.

Balbino Menéndez González, tixileiro de Trabau se desplazaba a Andalucía para tornear y en el viaje comerciaba con café de Portugal, vino del Bierzo y mantas de Palencia; murió en 1969 a los cien años. Dionisio Menéndez Menéndez, hijo de Balbino, se dirigía hacia el País Vasco torneando, durante muchos años fue el cantinero y dueño de la taberna que llevó el nombre de su propia casa, casa Picaxuela, situada en la Calecha de Trabau.

Casa Picaxuela.

Santos Gavela, nació en 1882 y murió en 1967. Padre del último tixileiro: Valdovinos. Se conservan piezas torneadas por él en el museo etnográfico EL TIXILEIRO en Astierna.

El último de los tixileiros vivió hasta los años ochenta en El Bao, Valdovinos Gavela, nacido en 1914. En su vida profesional se desplazó realizando su trabajo a Extremadura, un mes para ir, siete trabajando y otro mes para volver. En los años ochenta, ya retirado, solamente torneaba pequeñas piezas en la casa que habitaba en El Bao.

Valdovinos Gavela torneando en su casa de Il Bau, Febrero 1985. Fotografía de Senén González Ramírez.

 

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Victorino vaciando una iscudieda en el cavadeiru.

El oficio de cunqueiru o tixileiro ha desaparecido como medio de vida, quedando hoy en día un poco en el pueblo de Trabau (Tablado). A través de El rincón cunqueiru la tornería se pretende potenciar, aunque no como medio de vida si como oficio de la artesanía tradicional, intentando resucitar o mantener la ilusión de poder crear piezas artesanas como se hacían antaño cuando eran elaboradas expresamente por la necesidad de supervivencia o medio de vida. Aunque debemos de agradecer que hoy en día podamos vivir en mejores condiciones sin la necesidad del sacrificio de vernos sometidos a mantener un ritmo de trabajo para poder comer, si nos gustaría que todos nos involucráramos en la labor de seguir manteniendo vivo este oficio, consiguiendo no olvidar nuestras raíces.

Torneando en el torno cunqueiru.