Llamas del Mouro  
 El rincón cunqueiro
Arriba
Las madreñas
Llamas del Mouro
Cestería
Labrado y talla
Bacitas
La lana
Tornería
El ferreiru

 

 

 

Cerámica de Llamas del Mouro en el Rincón Cunqueiru.

 

Entre los oficios artesanos más extendidos por el mundo se encuentra la alfarería. En los cinco continentes existe el oficio de crear vasijas de forma sencilla con uno de los materiales más extendidos y humildes: el barro, la arcilla. En la Europa del siglo XX se desarrollan otros muchos objetos con materiales más modernos, resistentes, ligeros y duraderos que dejan arrinconada la fabricación de cerámica en pequeños alfares normalmente de carácter familiar.

Asturias no era una excepción, múltiples alfares, hoy desaparecidos, se repartían por su geografía. Conocemos su existencia en Llanera, el Rayo en Siero, Miranda de Aviles, Piloña, Cangas de Onís, etc. Entre todos ellos un alfar sigue fabricando cerámica de forma ininterrumpida desde tiempos remotos: el de Selito en Faro de Limanes, cercano a Oviedo. De los cincuenta alfares que se ubicaban en Faro en el siglo XIX, solo resiste el referido.

 

Diferentes vasijas de cerámica de Faro de Limanes. Piezas de barro y plato esmaltado con un trisquel como motivo decorativo. Años 80.

 

 

La cerámica de Llamas del Mouro es de origen más moderno que la de Faro. José Manuel Feito Álvarez afirma en sus trabajos que es heredera de la técnica ceramista de Miranda de Aviles, la otra cerámica negra asturiana. Tal vez su origen pueda estar en el siglo XIX por el desplazamiento de algún ceramista mirandes a Llamas. Feito aduce la falta de citas a este alfar en siglos anteriores por parte de los estudiosos de la época: Jovellanos, Marques de la Ensenada, Madoz, etc. Sea creado en el siglo XIX o anteriormente, el alfar de Llamas del Mouro constituye junto al de Faro el último reducto vivo de la cerámica tradicional asturiana.

Llamas del Mouro es un pequeño pueblo perteneciente a la parroquia de San Martín de la Sierra. Se halla situado en el noreste del concejo de Cangas del Narcea. En él se encuentra el alfar que fue de Jesús Rodríguez Garrido. Desde la muerte de Jesús, 1992, sus hijos Manuel y Marcelino Rodríguez Suárez prosiguieron con el oficio familiar, la incorporación de miembros de la siguiente generación asegura la continuidad del alfar en el futuro. De los veinte alfares que existieron hace tiempo, al igual que en el caso de Faro, resiste solamente uno.

   

Vasijas de Llamas del Mouro. Años 80.

 

Marcelino torneando penadas. Año 1983.

 

PROCESO DE FABRICACIÓN

Para conseguir la calidad que la cerámica presenta es precisa la mezcla de dos tipos de barro que denominan claro y colorao, extraídos de El Reguerón a un kilómetro de distancia. El barro colorao se tritura y mezcla con el claro obteniéndose la mezcla idónea para el proceso.

En los tornos de pie adquiere las diferentes formas, unas tradicionales y otras nuevas creaciones que el mercado reclama. Después de dejarlas secar al sol proceden a decorarlas marcando en ellas, mediante un canto rodado, las líneas rectas y curvas que las hacen características. También con un punzón decoran algunos de sus diseños.

El horno es rellenado casi en la totalidad de su altura con las nuevas piezas, encima de estas se colocan restos de vasijas rotas ya cocidas anteriormente y encima de estas tapines (trozos de tierra con hierbas). El horno es alimentado con maderas de alto poder calorífico, básicamente se emplean los torgos (cepas de brezo que son utilizados igualmente en las fraguas por esta razón), piornos, roble, etc. Al final de la cocción taponan la única chimenea del horno, esto produce una atmósfera reductora que confiere el color característico de esta cerámica resaltando las líneas decorativas pulidas mediante el canto rodado.

El humo, carbono, penetra por los poros de las vasijas tiñéndolas de negro y dándoles, en muchos casos, el brillo tradicional. Una vez extraídas el negro de sus paredes no mancha y confiere al barro mayor dureza y resistencia a los golpes. Igualmente se considera que la cerámica negra conserva en mejor estado los alimentos.

 
   

 

 

Marcelino decorando xarras con la piedra de mar. La Ascensión, 2005.

 

Formas tradicionales

Muchas son las piezas torneadas en los alfares de Llamas del Mouro desde antaño. Incluso pudimos ver en Besullo tramos de tubería de la antigua traída de agua hechos en estos alfares.

La pieza más característica quizás sea la penada (ver fotografía año 1983), también llamada cántaro o xarro, usada para contener agua. La disposición horizontal del recipiente requiere una costosa elaboración teniéndose que ser torneada en cuatro fases diferentes. Otras piezas resaltables son: la fedidera para hacer mantequilla, la escudiel.la usada como plato, la quesera, la olla, la xarra y vasos para el vino, aceitera, chocolatera, etc.
   

Penada.

 

Quesera.